sábado, 30 de marzo de 2013

FUERTEVENTURA (2ª Parte)



Dejamos la visita a la Isla haciendo un recorrido por la fauna de Fuerteventura, concretamente viendo las aves. Pasamos pues ahora al grupo más numeroso que como en casi todas las partes del mundo son los insectos.

Debe de haber cantidad de insectos en la Isla, al menos eso parece a la vista de las capturas de los bisbitas camineros, que sin problema llenaban el pico de orugas sin apenas moverse del sitio.

Nuestra afición por las mariposas hace que siempre vayamos fijándonos en estos insectos, y este año por fin conseguimos verlas, pues hasta ahora todos los avistamientos se reducían a ver volar fugazmente a una en Pájara.

Todos los años hemos buscado especialmente a una representante de estos insectos que no tenemos en nuestra tierra: La Monarca.

No es precisamente Fuerteventura el lugar más apropiado para buscar esta especie, pero había oído que se habían visto en unos lugares muy concretos de la Isla, y este año por fin conseguimos localizarlas. Lo cierto es que en una Isla tan árida no parecería difícil dar con ella, si es que como dicen hay alguna, ya que las zonas con vegetación con flores están muy limitadas allí.

Siempre las buscamos en Pájara, ya que es una de las zonas de la Isla donde hay agua y la orilla del barranco que cruza el pueblo esta lleno de buganvillas, que no se si son apropiadas para ellas, pero al menos es seguro que si hay alguna, el colorido las puede atraer.

Como decía al principio, ya el año pasado nos pareció ver una, pero ni siquiera conseguimos acercarnos, ya que la vimos volando y desapareciendo detrás de unos edificios próximos. Este año nada más llegar al aparcamiento que hay en el jardín vimos revolotear una en las buganvillas y por fin pudimos ver una monarca, pero a cinco metros de altura y sin posibilidad de fotografiarla. Estuvimos esperando y finalmente conseguimos alguna foto después de hacer unos equilibrios considerables en las paredes del barranco.


Al día siguiente teníamos previsto ir a Betancuria, y según había leído, las únicas monarcas que había en la Isla venían de esa zona. Estando paseando por el pueblo vimos revolotear una y la seguimos, se posaba muy alta en las buganvillas, y como no teníamos nada que hacer decidimos esperar a ver si se posaba más baja. De repente vimos volar otra a unos 50 metros de donde estábamos, en una pequeña huerta que tenía dos limoneros y otro árbol en flor, no se si sería un frutal, al menos no era un, árbol común como los que hay habitualmente en la península.

En ese pequeño espacio de apenas 10 x 5 metros había nada menos que tres monarcas posándose en las flores del árbol y en las hojas del limonero. La faena era que o se posaban a un metro de mí y no me podía separar sin espantarlas, o se posaban en el otro extremo de la huerta. Sacamos unas cuantas fotos, pero los nervios de ver estos imponentes lepidópteros, la falta de apoyo y el equilibrio que tenía que hacer para sujetarme en las piedras y entre la maleza que había alrededor de la valla de la huerta hicieron que no consiguiésemos ninguna foto decente, pero al menos disfrutamos viendo los vuelos típicos de esos insectos con 10 centímetros de envergadura y ese colorido tan especial.


En esta foto podemos comparar el tamaño de la monarca con los limones, se trataba de unos limones bastante grandes.


Las fotos no son muy buenas, pero dejan constancia de que hay monarcas en Fuerteventura.


Este año en los jardines de Costa Calma, vimos revolotear a bastantes Piéridos. Al verlas revolotear incluso cuando pasábamos en coche, pensé que era la Artogeia rapae, incluso cuando las fotografiamos seguimos pensando que se trataba de esta mariposa, pero al ver las fotos en el ordenador, pude comprobar que no era ésta, sino su pariente la  Artogeia mannii, muy parecida pero con  la mancha del borde superior de las alas mayor.


También fotografiamos a esta Pontia daplidice, en unas ruinas que hay antes de llegar a Betancuria.


En una zona próxima a El Cotillo donde hay bastantes yucas y algo de vegetación vimos volar y pudimos fotografiar a esta Colias crocea.


En La Lajita, en un plantel de geranios que hay en la entrada del zoológico, estaba esta “intrusa” que no augura nada bueno para ellos, se trata de la Cacyreus marshalli, conocida como el taladro de geranios, ya que sus larvas se alimentan dentro de los tallos de esta planta y terminan por secarla.


 Por último en también en Costa Calma en unos matojos que hay al lado de donde hacen el mercadillo pudimos ver un gran número de estas “polillas” que aún no he catalogado.


Además de las mariposas hay en la Isla los descendientes de las avispas excavadoras que debieron de poblar la Isla cuando había más vegetación, como dan fe los miles de celdas fósiles que hay en los desiertos tanto en Corralejo, como en Jandía. La de la foto una Delta dimidiatipenne estaba en La Lajita y revoloteaba también entre los geranios.


 Este pequeñito pariente de los bombus estaba en el desierto de Corralejo, y como se ve en la foto metía su trompita en la arena. No se para que lo haría, pues no había nada de humedad, y no creo que así pudiese absorber sales minerales u otra cosa.


En el desierto de Jandía y en el medio del camino vimos a este coleóptero haciéndose el muerto boca arriba. Le pusimos al lado de la celda fósil que se ve y marcamos el sitio en el camino. A la vuelta, unos pocos minutos más tarde, había desaparecido.


También cerca de El Cotillo, en el mismo sitio que las mariposas, había unos cuantos ortópteros. Parecía que estos saltamontes tenían un muelle reforzando las patas posteriores, pues para definir los saltos habría que utilizar dos superlativos: rapidísimos y potentísimos, mucho más del doble de lo que estamos acostumbrados a ver en la península.


Había también varias abejas o dípteros que se las parecían tan llamativos como el de la foto de un color rojizo muy llamativo.


Si caminamos por el desierto de Jandía y nos vamos fijando en las huellas, seguro que nos llama la atención una especie de rastro como si fuese de una bicicleta de montaña pequeñita y con las ruedas nuevas.


Pues no es de una bicicleta, es de un "todo terreno" al que no le debe de sentar muy bien la luz, pues es dificilísimo de ver de día, ya que se lo pasa enterrado en la arena. Se trata de esta especie de cochinilla, y hace un año tuvimos la suerte de verla de casualidad, pues este año, a pesar de que la buscamos, no conseguimos encontrarla y tuvimos que conformarnos con sus rastros muy parecidos a los que dejaban los trilobites hace unos cuantos millones de años



Por último hay otro invertebrado introducido en la Isla que se explota comercialmente. Aunque creo que la mayor producción está en Lanzarote, aquí en Fuerteventura vemos que también hay, se trata de un pariente de la anterior y se conoce vulgarmente como cochinilla del carmín (Dactylapius Coccus Costa) Se cultiva “sembrándola” o dicho técnicamente, infestando las tuneras que es donde vive como parásito y se utiliza para la obtención del ácido carmínico empleado en la obtención del colorante. En las etiquetas de productos alimenticios viene indicado como E-120.

Aprovecharemos la transición de estos dos últimos invertebrados de la familia de los crustáceos, para pasar a otro que asociamos más con ese nombre genérico. Hasta este año no me había fijado en los cangrejos, ya que donde estábamos no los había pues no tenían donde guardarse,  pero este año habían rodeado el espigón del puerto de Tarajalejo con bloques de hormigón, y estaban llenos de ellos, se trataba del cangrejo moro (Grapsus adscensionis) son muy parecidos a las “sapas” (Pachygrapsus marmoratus) que vemos en Asturias, pero de unos colores mucho más llamativos.


Eran súper desconfiados y era imposible acercarse a ellos de día a menos de 4 ó 5 metros, además en cuanto te parabas aunque fuese a esa distancia, tomaban posiciones en el borde de los bloques dejando siempre casi todo el cuerpo oculto.


Finalmente después de varios intentos, uno de los cuales me salió bastante caro, pues perdí mis gafas por culpa de una ola que me cazó, conseguí alguna foto de este que le falta un ojo, y por eso me debió de permitir acercarme un poco más.

Como no conseguía una foto decente, y encima cabreado por el tema de las gafas, decidí coger uno y llevármelo a un sitio donde pudiese fotografiarlo en condiciones, así que esa noche me fui con la linterna y nada más acercarme capturé uno bastante grande y con unos colores preciosos, después de verle con detalle, me dio pena y lo volví a soltar, aceptando que habían ganado y no iba a poder sacarles una foto decente.


El último día antes de ir al aeropuerto, siempre paramos en el puerto que hay en Caleta de Fuste, y como ocurre algunas veces, paseando por el puerto al lado de una tienda flotante que siempre visitamos, había un cangrejo moro que acostumbrado a ver a los turistas que van a dar de comer a los peces que hay alrededor no se espantó y nos dejo sacarle alguna foto.
 

Otro grupo de la fauna de la Isla, aunque en este caso con muy pocos representantes, son los reptiles, no se cuantas especies hay en Fuerteventura, pero se cuentan con los dedos de una mano.

Solamente las “lagartijas” son abundantes y también debe de haber algún Gecko, pero debido a sus costumbres nocturnas son muy difíciles de ver. Concretamente una noche al salir a pasear, vimos a uno de los gatos del hotel capturar uno. Conseguí quitárselo de la boca y desapareció a una velocidad increíble, con el consiguiente cabreo del gato. 
  

Así pues todas las fotos son del lagarto atlántico (Gallotia atlantica) pudimos comprobar que los de Fuerteventura son bastante más pequeños que los de Lanzarote y algo menos llamativos, también eran mucho más confiados sobre todo en el, parque de Costa Calma que como están viendo continuamente a los paseantes, no se asustaban y se dejaban prácticamente tocar, cosa que no ocurría en Lanzarote.


Con esta foto del lagarto tomando el aperitivo terminamos la visita a la fauna de Fuerteventura, deseando ampliar nuestra colección el próximo año.

La flora de Fuerteventura

Si algo caracteriza a la Isla, desde luego no es su flora, aunque bien es cierto que las pocas especies que hay tienen una personalidad impresionante.

Dejando al margen los jardines, pocas cosas hay que ver en Fuerteventura si buscamos flora autóctona, ya que aulagas, tarajales, palmeras y cardones será lo que veremos habitualmente si buscamos flora silvestre. No cabe duda que hay muchísimas más plantas, pero la falta de agua hace que no sean lo más habitual.

Sin embargo las pocas que hay, son para nuestro gusto muy fotogénicas, y todos los años vamos a nuestra cita con los cardones de Jandía para tratar de conseguir una foto diferente a la del año anterior. Hay dos especies de cardones en Jandía, ambas protegidas, y una en cada ladera de la península.


En la ladera que da hacia la costa Africana está la especie Euphorbia handiensis de un aspecto sobrio y muy compacto, es un cactus relativamente pequeño y de un color verde oscuro y gris que le hace pasar casi inadvertido.


En la otra ladera y en la zona de Cofete, está la otra especie  Euphorbia canariensis que es mucho más llamativa que su hermana, es mucho mayor, de un color verde claro, y además es uno de los símbolos de la Isla.


Las aulagas (Launeana arborescens) acompañan a estos cactus, y están presentes en todos los ecosistemas de la Isla. La foto anterior es de Lanzarote y cuando estuvimos allí hace unos años estaban en flor.


Los tarajales (Tamarix canariensis) comunes en los barrancos donde hay algo de humedad forman matas espesas parecidas a nuestros escobales. La fotografía esta tomada desde la playa de Garcey.



También en algunas zonas de la Isla podemos ver tabaibas ( Euphorbia obtusifolia) aunque no son muy abundantes, solamente vimos una ladera con bastantes plantas de éstas en la subida al puerto entre Pájara y Betancuria, son llamativas por sus hojas en forma de flor. La foto es de Lanzarote, ya que no pudimos parar cerca, y el ir andando suponía jugártela pues es una carretera muy estrecha colgada en la ladera y con bastante tráfico.


Los únicos árboles con entidad que encontramos en la Isla son las palmeras (Phoenix canariensis) están presentes en casi todos los pueblos y sirven de refugio a cantidad de aves. La foto está hecha en Valle del Río Palma, al fondo puede verse un pequeño embalse que se lleno con lo que llovió en una tarde y una noche, este año es la primera vez que lo vemos con agua.


No podemos obviar a otra de las plantas mas representativas de Fuerteventura, pero en este caso sea en forma cultivo. Aunque se da en todas las Islas, el aloe vera encuentra en esta Isla su habitat idóneo, pues necesita muy poca agua, y aquí podemos ver plantaciones bastante grandes, alguna de ellas incluso con su edificio de procesamiento donde se preparan las cremas y derivados que se obtienen de esta planta. La fotografía es de La Antigua.

Los jardines de los hoteles y de las ciudades que están regados son verdaderos vergeles y allí si que hay árboles y plantas de todo tipo.


También en La Lajita en el zoológico hay un jardín de cactus impresionante, pero con el aire de artificialidad que tienen esas zonas.




Estas otras plantas las fotografiamos en el desierto de Corralejo.

Los paisajes de la Isla

Todos los lugares en el mundo estoy seguro de que tienen su encanto, según sean de diferentes a lo que estamos acostumbrados a ver, más nos llamarán la atención.

En el caso de Fuerteventura ya he dicho que es una tierra diametralmente opuesta a lo que estamos acostumbrado a ver normalmente, por tanto nos llama la atención todo, desde las llanuras de lava solidificada hasta los barrancos secos, pasando por las construcciones típicas de la Isla tan simples y tan austeras.


En el interior de la Isla los pueblos han ido evolucionando en sus edificios más o menos igual que en otras partes de la península. En la costa quedan muy pocos pueblos que no se hayan cambiado por urbanizaciones, quizá el más típico de los que sobreviven sea el de los Molinos. La fotografía está tomada el día después del temporal, de hay viene el color del agua que normalmente es de un azul cristalino.


En el interior los que no han evolucionado han ido desapareciendo y hoy son solo ruinas como ocurre con éste de La Florida entre Tesejerague y Tuineje.

Otras construcciones que no pueden faltar en una isla son los faros y aquí va una representación de los de Fuerteventura.


Éste es el faro de Morro Jable. Su situación comparada con la de otros faros es un tanto extraña, ya que está en el medio de la playa.


El faro de Tostón en El Cotillo.


El faro de la punta del Tigre al final de península de Jandía.

Al recorrer la Isla nos llaman la atención entre otras cosas los molinos de viento, ya que los vemos por todas las partes. Son de dos tipos: El clásico molino para la trituración de cereales y el típico molino metálico empleado para la extracción de agua de los pozos.


Este molino está en la carretera que va a El Cotillo, y en el recorrido pueden verse algunos más.


El clásico molinillo de viento para extraer agua del pozo. La Isla está sembrada de ellos, aunque la mayor parte ya no se utilizan y están literalmente cayéndose a trozos.


La casa de los Winter en Cofete, que ya hablamos de ella en la primera parte de este reportaje.


Ésta es una vista de uno de los jardines de Morro Jable. No todo son ruinas en la Isla.

Decíamos en la primera parte que el mar era otra de las cosas que nos llamaba la atención y aquí va una muestra de su bravura.


Éste es el aspecto que suele tener la costa en la zona entre El Cotillo y el faro de Tostón.


Así rompen las olas en la playa de Garcey


La gran frustración. Muchos somos y seremos a los que nos hubiese gustado tener nuestra foto del naufragio del American Star, pero eso es todo lo que queda de él después de que naufragase en los años 90, cuando se dirigía remolcado a su destino en Asia para convertirse en hotel de lujo después de una vida muy interesante. Durante casi una década el enorme transatlántico decoró una de las playas de la zona de Garcey, pero las tormentas le fueron destrozando poco a poco hasta que hace unos años desapareció prácticamente por completo. No se si en una marea grande se podrá ver algo más que lo que hay en la foto, pero aún en ese caso sería muy poco más. La historia del barco esta perfectamente descrita en la siguiente página web: http://www.superviviente2012.com/2011/01/el-american-star.html

El interior de la Isla es quizá lo más diferente que encontramos comparándolo con nuestra tierra, la ausencia de árboles exagera a nuestra vista lo abrupto del terreno, a lo que añadimos el tono rojizo predominante que contrasta tanto con el gris de nuestros macizos de caliza y el verde de la vegetación.


La foto superior está tomada en las montañas de Cardón, cerquita de donde estamos en Tarajalejo, y esta zona es quizá la que mejor representa lo que decía antes, pues yo creo que nada puede ser tan diferente a nuestra cordillera Cantábrica. Lo cierto es que al menos a nosotros este paisaje nos impone.


El árbol solitario en medio del barranco y posiblemente el único en muchos Km a la redonda, aunque tenue, pone un punto de color.


Se llama Tindaya y está en el centro de la Isla, es la montaña sagrada de los antiguos pobladores. El tono rojizo sigue predominando.


Otro paisaje típico, el lecho de un barranco aprovechado para camino y las palmeras poniendo un punto de color con las aulagas siempre presentes.


La excepción que confirma toda regla. Éste es el único cauce de agua dulce que no hemos visto seco, es el riachuelo que desemboca en Los Molinos.



Enfocando a la Cruz del Sur.

Hasta aquí este pequeño recorrido por la Isla, deseando volver para descubrir más cosas y profundizar más en las que conocemos. Pasar unos días desconectados de la rutina diaria disfrutando de este maravilloso clima, de la tranquilidad,  y cargando pilas para afrontar un año más.

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