sábado, 23 de febrero de 2019

Nuestros vecinos de sangre fría



Si hay un grupo de animales que despiertan sentimientos encontrados
en los humanos, ese es el de los Reptiles. Para muchos de nosotros son animales excepcionales dignos de tanto respeto y admiración como cualquier otro, pero sin embargo hay muchas personas que experimentan miedo o rechazo hacia alguna de las especies de esta familia.

Afortunadamente me encuentro en el primer grupo, y para mi la localización y observación de cualquier reptil es algo tanto o quizá más interesante que la de cualquier otro animal, y es por eso que quiero dedicarles una entrada en Mi Blog.

Simplificando, Tortugas, Ofidios, y Lagartos, son los representantes principales de los Reptiles en nuestra tierra, pero en cada uno de esos nombres se engloban varias especies, todas ellas están protegidas por Ley, alguna incluso está en peligro de extinción.

A pesar de ser animales distantes en lo que a manifestación de sentimientos hacia los humanos se refiere, hay quien tiene representantes exóticos de estas especies como mascota, y a veces y como desgraciadamente ocurre con algunos animales de compañía son abandonados, sobre todo tortugas, cuando sus propietarios se cansan de ellos, o alcanzan un tamaño que ya no les resulta atractivo, representando un serio peligro para la fauna local.


La foto superior es de una Tortuga de Florida de unos 20 cms de largo fotografiada en uno de nuestros ríos, posiblemente liberada por alguien debido a su agresividad, se trata de una de las especies invasoras más peligrosas.

En la foto siguiente vemos a un Galápago europeo autóctono especie común hace 30 años en algunos de nuestros ríos y lagunas y muy escasa a día de hoy.


Pero esta entrada no va de describir a estos interesantes animales, sino de contar un par de experiencias  vividas con dos de las otras especies de Reptiles mencionadas, la primera fue con una pareja de Lagartos ocelados y la otra con una pareja de Culebras bastardas.



Los Lagartos eran muy frecuentes en nuestra provincia (León) pero a lo largo de los años no solo los lagartos sino todos los reptiles han perdido población significativamente. Los cambios en su hábitat, el abuso de los pesticidas, e incluso la mala prensa que sufren han contribuido a ello.

Afortunadamente en la proximidad de los hides que mantengo son muy frecuentes, incluso este verano pasado he compartido con uno de ellos alguna que otra sesión, con los consiguientes sustos recibidos cuando me pasaba por encima de las piernas en el momento en que estaba más entretenido.


O este otro que tenía su cueva justo delante del hide, y nada más que la daba el sol salía a calentarse y luego se ponía a perseguir insectos por los alrededores de su casa.


Tanto lagartos como culebras, aunque más los primeros, es normal que entren a los bebederos igual que cualquier otro animal, y es interesante ver como se comportan.



Pero no fue en los hides, sino en la montaña, donde esta primavera tuvimos un encuentro casual con una pareja de ocelados que nos permitió sacarles unas fotos muy interesantes en la puerta de su refugio.


Estábamos en el coche en un descampado viendo y fotografiando unos Escribanos cerillos cuando de repente vemos que delante de nosotros salen disparados dos machos de Lagarto ocelado en dirección al coche, uno persiguiendo al otro que directamente se nos mete debajo del coche, mientras que el perseguidor vuelve sobre sus pasos y se queda a unos metros de nosotros al lado de unas piedras.


Salgo del coche y al aproximarme veo que hay una pequeña cueva entre dos piedras que vuelan una sobre otra formando una pequeña terraza delante de su "vivienda". 



Me aproximo un poco más y cuando estoy a apenas tres metros veo que detrás del Lagarto hay otro, la hembra, es una gozada verlos desde tan cerca sin que recelen así que me pongo a tomarles fotos.




Hay veces que la hembra, mas recelosa, entra en la cueva pero sale a los pocos segundos, y siempre se queda detrás del macho, que posiblemente esté más pendiente de que vuelva su competidor que de mí.







Después de un rato y de haber tomado todas las fotos que quise, les dejamos en su terraza particular en la que tienen la suerte de poder tomar el sol a salvo de sus depredadores aéreos, por cierto frecuentes en la zona en que nos encontramos, pues al menos un par de parejas tanto de culebreras como de calzadas tienen por aquí su territorio, y los lagartos son uno de sus platos preferidos como dan fe estás fotos tomadas en otra ocasión prácticamente el mismo sitio.




Pasamos ahora a los otros protagonistas de esta entrada.

Puede que los ofidios se lleven la palma en eso de infundir a los humanos y a casi todos los mamíferos un cierto temor o al menos de provocar un acto reflejo de precaución hacia ellos. Personalmente tengo que decir que cuando veo inesperadamente a uno de estos animales a los que admiro siento un escalofrío, sin embargo esa sensación de alerta desaparece rápidamente e intento aprovechar la suerte de tener cerca a uno de estos animales para observarle y si puedo tomar algunas fotos.


Eso me ocurrió hace un tiempo cuando me dirigía a uno de mis hides. Ese día me lleve una de esas impresiones que comentaba cuando a mis pies y casi al lado del hide una culebra se introducía en lo que parecía la cueva de un topillo.

Al ver el agujero por donde se había metido costaba creer que en algo tan pequeño pudiese meterse un reptil de ese tamaño, pues a pesar de no haberla visto entera me pareció enorme.

Me alegré de la oportunidad que se me ofrecía al tener a tan fascinante animal a mi alcance. Me había parecido que era una Malpolon, y para confirmarlo coloque la cámara de trampeo delante del agujero mientras estaba en el hide, y en efecto aunque bastante mal (está en la parte superior del vídeo) grabé una preciosa Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) que al rato salió a tomar el sol.

Además de las Víboras La Culebra bastarda es la única serpiente venenosa de la península, aunque no se considera peligrosa para el hombre ya que los dientes que inoculan el veneno están en la parte posterior de la boca, y el veneno tampoco es tan potente como el de las Víboras. Es también la mayor de la península, personalmente el año pasado retiré una que habían atropellado en la carretera que midió 180 cms. y que ha sido la mayor que he visto por aquí.


Me recuerdo de hace años la cantidad de culebras y víboras que veía, y ahora en las mismas zonas es casi una casualidad dar con una, por lo que tenía que aprovechar esta oportunidad e intentar fotografiarla, así que al día siguiente me aproxime despacio y ya desde lejos vi el movimiento del reptil metiéndose de nuevo en la cueva. Ya iba preparado con una silla y la coloqué a unos cuatro metros del agujero, en el sitio que consideré más favorable para verla, puse el trípode con la cámara y me senté tapado con una lona a esperar.

Al poco rato apareció una cabeza, y detrás empezó a salir un cuerpo que parecía no terminar nunca, pero lo más increíble es que detrás de la primera Culebra empezó a salir otra de igual tamaño.


Sinceramente estaba más nervioso que si tuviese delante cualquier otro animal, No tenía posibilidad de moverme y no podía buscar un ángulo más favorable para verlas con detalle pues las espantaría, y como por supuesto no había manipulado el entorno de su "agujero" las fotos que tomé entre los nervios y la maleza no son una maravilla, pero lo que si es cierto es que disfrute un buen rato viéndolas.



Eran muy parecidas en tamaño y sobrepasaban los 120 centímetros con creces, y aún hoy no me explico cómo podían entrar las dos en ese agujero.

Por circunstancias no pude volver en unos días y cuando lo hice ya no las vi, pero sí que encontré muy cerquita una muda completa de una de ellas, por lo que pienso que quizá estaban reproduciéndose y luego cada una siguió su camino.





Hasta aquí estas dos historias  que espero que se vuelvan a a repetir en la primavera que ya está un poquito más cerca. Espero que os hayan gustado y hasta la próxima.

6 comentarios:

  1. Precioso reportaje amigo amigo Victor. Yo en las serpientes me apunto al grupo del miedo, me dan mucho respeto, no lo puedo remediar.
    Ya estamos cerca de la primavera como se suele decir a vuelta de la esquina.
    Un abrazo y buen domingo.

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    1. Gracias Juan.La verdad es que son unos animales fascinantes que no dejan indiferente a nadie, o te gustan o las tienes miedo no hay términos medios.
      Como dices queda poquito para que el campo despierte y ojalá tengamos una primavera como la del año pasado con una explosión de orquídeas similar. Un abrazo.

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  2. Victor lo prometido es deuda, acabo de ver y leer el reportaje y es fantástico. Hasta el verano, un saludo

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    1. Gracias Ricardo, me alegro que te guste. El tiempo pasa volando, en nada tendremos ahí el verano.

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  3. Magnífico reportaje, Víctor, me ha gustado mucho en todo su contenido, tanto el texto como las fotos.
    Me dan miedo, o respeto, las serpientes, pero el resto de reptiles me resultan fascinantes.
    Un abrazo!

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    1. Gracias Montse. En nuestra cultura existe ese rechazo hacia las pobres serpientes, incluso parece que ellas sienten lo mismo hacia nosotros, por eso cuando las vemos es huyendo o a la defensiva, pero su comportamiento es diferente cuando consigues observarlas sin ser visto. y te aseguro que son unos animales preciosos.

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