lunes, 25 de enero de 2016

Maese Zorro



Sigo con la presentación de nuestros vecinos, y hoy les toca el turno a
unos de mis animales favoritos: los Zorros.

No hay nadie que no les conozca, su nombre siempre va asociado a la astucia, lo que ha dado a lugar a cantidad de fábulas.

Sin duda esa fama de astuto le hace merecer al Zorro el tratamiento de Maese que tiene bien ganado, y eso quiere decir que conseguir vencer su desconfianza es una labor complicada y a la que hay que dedicar mucho tiempo, pero una vez que lo has conseguido y cuando le da por aparecer es una delicia contemplar relativamente cerca su campeo.



De su aspecto, lo primero que nos llama la atención es su gruesa cola, que le sirve como balancín para mantener el equilibrio en sus rápidos giros cuando está cazando.



Su voz es uno de los sonidos más extraños (para mi) que es difícil de definir, es algo así como un graznido-chillido-aullido agudo difícil de asociárselo si no le estás viendo.

Volviendo con su aspecto, éste tiene dos versiones, ya que su pelaje cambia totalmente de las estaciones cálidas a las frías, y en Otoño parecen sufrir una metamorfosis pues parece imposible que haya una diferencia tan grande entre su capa de verano, deslucida y muy rala, y  su pelaje de invierno, totalmente diferente y de una belleza tal que siempre ha sido uno de los animales más apreciados en peletería. Prueba de lo dicho son las dos fotos siguientes, tomadas una en Junio y la otra en Diciembre.



Los Zorros cuyo nombre científico es Vulpes vulpes pertenecen a la familia de los cánidos, pero tienen al menos dos características diferentes al resto de sus parientes. La primera es que sus pupilas son elípticas y no redondas, y la otra es que no tiene expresión facial, es decir no puede “enseñar los dientes” como hacen, por ejemplo, los perros y los lobos salvo que abra la boca.



Tiene pocos enemigos naturales, pero verdaderamente peligrosos para él: El Águila real que puede sorprenderle desde el aire, y en tierra y a pesar de que el lobo y el lince podrían capturar ejemplares inexpertos, su principal enemigo como el de muchas especies es el hombre.

Los Zorros han sido tratados como alimañas, y eso le ha hecho victimas de venenos, cepos, lazos, batidas y cualquier medio ideado por determinados humanos para exterminarle con el pretexto de que “hacen daño a la caza”, aunque aun así afortunadamente siguen sobreviviendo.

Fotografía tomada de la portada de un tratado antiguo

Viven en madrigueras normalmente escavadas en la tierra, donde pueden hacer frente incluso a perros especializados en ese tipo de caza, aunque últimamente y sobre todo en zonas de regadío se esconden en las tuberías, un error que pagan con la vida, ya que al acosarles los perros por un extremo, no les queda más que una salida y son presa fácil de determinados escopeteros.



En cuanto a su alimentación, no le hace ascos a nada, aunque los roedores, sobre todo topillos y conejos suelen estar entre sus presas preferidas. De estos últimos suele cazar normalmente a los animales enfermos, por lo que ayuda a eliminar los conejos afectados por mixomatosis y hemorragia vírica que son enfermedades que pueden acabar con toda una colonia. Los Zorros mantendrán controlada la población de la colonia evitando la superpoblación que ocasionaría daño a los cultivos de la zona. Si a lo anterior añadimos que es un excelente cazador de topillos, los agricultores deberían protegerle y estarle agradecido.

Obviamente en la época de cría cazará a los jóvenes de cualquier especie que se pongan a su alcance, pero esto es Ley Natural y cada especie tiene sus formas de controlar las posibles pérdidas recibidas, que nunca serán comparables a las infringidas a esas mismas especies por el gremio de cazadores y sobre todo por el de escopeteros.

Cerquita de donde vivimos hay una pareja establecida, y en época de caza todas las semanas espero con miedo que no acudan a la cita. 


Casi siempre les veo de lejos y pocas veces me he quedado a esperar que se acerquen, ya que prefiero que sigan desconfiando del hombre, no se vayan a arrimar a alguno equivocado. Sin embargo alguna vez han cambiado su ruta y me han sorprendido, y es en esos momentos cuando he aprovechado para conseguir alguna foto más de cerca.





Ellos intuyen perfectamente donde estoy, aunque no me vean, y su acercamiento siempre es cauteloso y sin perder de vista mi emplazamiento, apenas un par de segundos para echar un vistazo a ver si hay algo para comer y desaparecer.







Es llamativo que a pesar de no verme y estar colocado con el aire de cara, casi siempre se paran a una distancia que consideran de seguridad (40 – 50 m.) y se quedan mirando hacia donde estoy, y cantidad de veces me rodean para seguir con su campeo.








A pesar de sus enemigos parece que la astucia va manteniendo a salvo la especie, aunque desgraciadamente siempre sufren importantes bajas.


Esto ha sido la presentación de otros de nuestros vecinos ilustres, que ojala lleguen sanos y salvos al final de la temporada de caza, y sigan visitándonos aunque sea con un traje mucho menos atractivo que el que ahora lucen.

Espero que os haya gustado. Hasta la próxima.

Han pasado unos meses desde esta publicación, y hacía semanas que no los veía, desgraciadamente ayer confirmé que no lo consiguieron, cayeron el último día hábil caza. Reconozco que la caza es legal, pero es duro que después de ver, o mejor dicho, admirar durante semanas a unos animales, te enteres de que hayan muerto. También es muy triste el contrasentido de que se autorice una batida al zorro, y unos meses después un descaste de conejos en el mismo sitio por el daño que ocasionan a la agricultura.


4 comentarios:

  1. Una serie fantástica, pedazo fotos que le has hecho al zorro. Me ha encantado tu blog Victor, ya tienes un nuevo seguidor desde Cantabria. Saludos desde http://faunacompacta.blogspot.com.es/

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  2. Preciosas fotos Victor, cierto .. una pena ...

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    1. Gracias Pelayo, pues si es una pena que no volvamos a verle campear que era una gozada

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