domingo, 5 de abril de 2020

El Torcecuello euroasiárico




Esta pequeña entrada va dedicada a recordar varias salidas que realizamos el año pasado en busca
de un ave a la que teníamos muchas ganas de fotografiar y de observar su comportamiento: el Torcecuello euroasiático.

Localizar las zonas por donde se mueve este pájaro es relativamente fácil, ya que su canto le delata. Bastante más difícil es localizarle a él, pues es un ave bastante tímida y se mimetiza fácilmente entre las ramas de los árboles haciendo que sea muy complicado verle.


Los Torcecuellos euroasiáticos que nos acompañan durante unos meses, son aves migratorias, aunque por el sur de la península puede haber poblaciones sedentarias. Los ejemplares de aquí del norte (estamos en León) se van a finales de verano a pasar el invierno a tierras más cálidas, llegando a bajar hasta el África central, y regresan otra vez  a lo largo del mes de Abril, repartiéndose por todas las zonas de la provincia donde haya algo de arbolado; durante ese mes empezaremos a oír su clásico canto hasta mediados o finales de Mayo en que ya están muy ocupados con sus nidos.


El Torcecuello es un pariente de los pájaros carpinteros, aunque físicamente no se parece mucho a ellos, ya que carece del plumaje tan llamativo que lucen nuestros Picos y Pitos; tampoco en sus hábitos se parece mucho, pues su pico no está preparado para perforar la madera, y aunque recorre sin problema troncos verticales, prefiere posarse y moverse por ramas horizontales.


Es de los más pequeños de la familia, ya que su tamaño es menor que el de un Estornino, y el colorido de su plumaje es una mezcla de tonos grises y marrones, lo que le permite camuflarse perfectamente tanto en el suelo como en los árboles por los que se mueve buscando su comida favorita que son las hormigas.



Pero aún queda una cosa más para describir este ave y es su comportamiento ante un competidor o un peligro, ya que cuando el Torcecuello se siente amenazado o está frente a un competidor, realiza unos movimientos con su cuello que hacen que su cabeza se mueva asemejándose a la de una serpiente, esos movimientos junto con el color de su plumaje seguro que resultan bastante convincentes ante un posible depredador.


El caso es que en los alrededores de nuestra casa todos los años crían varios ejemplares, y es normal despertarse oyendo su canto, pero esta zona está muy poblada y no hay la tranquilidad suficiente para poderles observar con tranquilidad.


Por ese motivo buscamos una zona donde tratar de fotografiarlos y elegimos una en la que les oíamos siempre que pasábamos por allí. Se trata de unas ruinas rodeadas por lo que fue una plantación de diferentes especies de frutales muy aviejados debido a décadas de abandono, y ya hizo un año a mediados de Marzo, que cogimos un viejo madero procedente de la estructura de las ruinas y lo colocamos próximo a unos arbustos en la zona en que solíamos oírles, ya que ese emplazamiento nos permitiría acercarnos con el coche para utilizarlo como hide.

Unas semanas después comenzamos a oírles alrededor de nuestra casa, y decidimos ir a probar suerte. En efecto, nada más llegar ya escuchamos su canto y enseguida nos pusimos a la "labor", aunque después de varias horas sin resultados decidimos dejarlo y volver unos días después. En este segundo intento conseguimos que se aproximase alguno por los árboles, pero no entraron al madero que les habíamos puesto.



Viendo que no íbamos a conseguir que se nos acercasen más, hicimos algún cambio en la estrategia, y por fin a la tercera lo conseguimos. Fue una verdadera gozada ver como entraban al viejo madero y como se movían por él. Habíamos conseguido ver en directo lo que antes solo habíamos visto en documentales.







Finalmente conseguimos las fotos que queríamos, y cada vez que pasamos por allí recordamos el buen rato que nos hicieron pasar. 

Hace un par de meses paramos a ver como estaba todo, el madero seguía en su sitio, pero decidimos mover alguno más en los alrededores, sobre todo para poder disimular mejor el coche que volvería a servirnos de hide, y  dejamos todo preparado para intentar repetir la experiencia en cuanto les oyésemos cantar alrededor de casa.

Unas semanas más tarde cuando vimos que aquí no se tomaban medidas contra la pandemia a pesar de lo que estaba ocurriendo en otros países, nos temimos que este año la primavera se iba a quedar colgada, como por desgracia está ocurriendo.

En fin, la Naturaleza seguirá su curso, pero la pandemia no sabemos como va a ir evolucionando y si conseguiremos librarnos de ella; lo que si es seguro es que los Torcecuellos vendrán, criarán y se irán, y si tenemos salud el próximo año cuando vuelvan, disfrutaremos de nuevo con su canto y con sus "serpenteantes" evoluciones.







Esto ha sido todo, espero que os haya gustado y hasta la próxima. 

6 comentarios:

  1. Precioso reportaje amigo Victor. Un año tuve la suerte de ver uno en mi jardín, probablemente iba de paso e hizo un alto en el camino, le vi a través de una ventana lo que me permitió sacar dos tres fotos nada más, me llamó la atención el color de su plumaje para camuflarse y pasar desapercibido.
    Esperemos que este maldito virus acabe cuanto antes, aunque la vida ya no será la misma.
    Un abrazo y cuidaros Victor.

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    1. Tienes razón Juan nada será igual después de esto. Cuidaros y un abrazo.

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  2. Magníficas fotos, es un reportaje fantástico.
    Espero que estés bien y, ya verás, pronto pasará todo esto y volveremos a salir a ver la naturaleza.
    Un abrazo.

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    1. Gracias Montse. Vamos sobreviviendo y con muchas ganas de volver a la vida normal.
      Un abrazo

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  3. Muy bonito y interesante y preciosas fotos,feliz tarde, un abrazo.

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